Parálisis facial en Monterrey

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¿Cuándo se habla de una caída facial?

Cuando se menciona el término «caída facial», se está refiriendo a una condición conocida médicamente como parálisis de Bell o parálisis facial periférica, caracterizada por la debilidad o parálisis de los músculos de un lado de la cara. Este fenómeno resulta en que la mitad de la cara parece caída o desviada, afectando expresiones faciales como sonreír o cerrar el ojo del lado afectado. A menudo, la aparición de la parálisis de Bell es repentina, y aunque la causa exacta no siempre está clara, se asocia con la inflamación o compresión del nervio facial responsable de controlar los músculos faciales.

La «caída facial» no solo impacta el aspecto físico; también puede influir en la autoestima y en la capacidad de comunicarse de manera no verbal. Imagina no poder sonreír en un día soleado o parpadear para aliviar un ojo seco; es una situación que afecta profundamente la cotidianidad del individuo. A pesar de esto, hay una luz de esperanza, ya que la mayoría de las personas experimenta una recuperación significativa en un período de seis meses, aunque el tratamiento temprano puede mejorar las probabilidades de una recuperación completa y acelerar el proceso.

La parálisis facial afecta la musculatura de la mímica facial, generando alteraciones estéticas, funcionales y psicosociales. El manejo multidisciplinario es clave para lograr los mejores resultados, especialmente como apoyo a la cirugía reconstructiva. 

La estrategia de tratamiento está basada en un enfrentamiento sistemático de acuerdo con las características semiológicas y electromiografías de cada paciente, lo que permite agruparlos de acuerdo con la reversibilidad y severidad de su patología.

Aunque existe reconocimiento sobre el impacto que posee el tratamiento de la parálisis facial, no existe a la fecha amplio consenso sobre cuál es el óptimo manejo de esta condición, y a pesar de los avances reportados durante los últimos años y la cantidad de técnicas propuestas en la literatura, la reanimación facial sigue siendo un desafío en cirugía reparadora.

Causas de la parálisis facial

Las causas de parálisis facial son múltiples y han sido clasificadas de diferentes maneras. Podemos dividirlas en adquiridas o congénitas. Dentro de las adquiridas se encuentran las idiopáticas, traumáticas, tumorales, infecciosas, tóxicas, iatrogénicas, neurológicas, vasculares y metabólicas. El 80% de las parálisis faciales son idiopáticas y de estas el 90% se recupera sin secuelas. Clínicamente este trastorno se manifestará de acuerdo con el grado de compromiso del nervio facial, al mecanismo de su lesión y al tiempo transcurrido desde la injuria.

Lesiones agudas vs lesiones crónicas del nervio facial

Cuando la parálisis facial es idiopática e incompleta casi siempre se logra la recuperación completa o satisfactoria. En general, si la parálisis facial (completa o incompleta) empieza a recuperarse antes de las 3 semanas, se puede esperar una excelente recuperación con pocas excepciones.

Si la recuperación se inicia entre las 3 semanas y los 2 meses de evolución, puede esperarse una recuperación satisfactoria de la función. Sin embargo, si después de los 2 meses de evolución no se ha iniciado la recuperación, la mayoría de los pacientes no recuperarán la función satisfactoriamente.

Existen varios sistemas para evaluar el pronóstico de la parálisis facial, como son: evaluación electrofisiológica con electromiografía y electroneurografía ayuda a cuantificar la severidad de la lesión del nervio y pronosticar la recuperación funcional de éste.

Signos y síntomas en la parálisis facial

Los signos y síntomas de la parálisis facial dependen del lugar de la lesión en el nervio facial. A medida que la lesión es más periférica se puede observar pérdida de movimiento del lado afectado de la cara. Los pliegues y arrugas de la hemicara están ausentes o indefinidos. El párpado superior, inferior, mejillas y comisura de la boca se ven caídas. Se presenta un incremento en la sensibilidad a los cambios de temperatura y hay una mayor secreción de saliva y lágrimas.

Hay problemas visuales a consecuencia del trastorno de movilidad o cierre palpebral, tales como visión borrosa o incompleta. También existe una exposición de la córnea a causa de la dificultad para cerrar los ojos; así como, pérdida del reflejo de parpadeo. 

La asimetría ocasionada por la parálisis se evidencia más cuando el paciente realiza los siguientes movimientos: formar arrugas horizontales en la frente al elevar las cejas, fruncir el entrecejo, arrugar la nariz, apretar labios y abocinar la boca para soplar o silbar.

Tratamiento para la recuperación exitosa en la enfermedad

El pronóstico de recuperación aumenta en función del tratamiento oportuno. El objetivo primario de la atención médica es evaluar el grado, sitio y posibles causas de la lesión, para ayudar a la regeneración del nervio facial.

El tratamiento básico consiste en lubricación ocular mediante ungüento oftálmico (sólo por la noche), uso de lágrimas artificiales (metilcelulosa o hipromelosa) hasta que el paciente logre un cierre ocular normal y oclusión ocular nocturna mediante un parche.

El tratamiento convencional para la parálisis facial recurre a diferentes métodos de acuerdo a la causa y evolución del trastorno. Utilizando diferentes ármacos destinados a favorecer la regeneración del nervio, mejorar circulación sanguínea, controlar infección o inflamación con antibióticos, histaminas, corticoesteroides, vitaminas y antinflamatorios.

Entre los diversos fármacos se incluyen adrenocorticotropina, cromoglicato disódico, aciclovir oral, ácido nicotínico, adenosin trifosfato, vitamina B12, y pentoxifilina. Se ha descrito que la prednisona ayuda a restituir la función del nervio facial hasta en un 90 %. A pesar de que se ha reportado que el aciclovir (inhibidor de la replicación del DNA del herpes zoster) combinado con terapia con esteroides es más efectivo que la terapia de esteroides sola, los resultados de algunas investigaciones tornan estos datos controversiales; por lo que, hace falta un mayor número de estudios para realizar conclusiones al respecto.

Fisioterapia en la parálisis facial

Se ha utilizado en terapias de masaje, ejercicios faciales, técnica de taping (dar pequeños golpecitos) en los músculos afectados para aumentar la circulación sanguínea, el tono muscular, evitar flacidez de la cara y promover la simetría facial.

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