Parestesia facial y cuándo ir con un especialista en Monterrey
Giovana Femat Roldán 7 de mayo de 2025 Padecimientos

La parestesia facial es una condición muy común que consiste en la pérdida de la sensibilidad y la presencia de hormigueos en una o más porciones del rostro, causada por deterioro en nervios faciales que se encuentra en el área facial. La alteración puede producir sensación molesta de picor e incluso dolor. En algunos caos, puede llegar a surgir una limitación de la capacidad de movimiento en algunos músculos.
Parestesia se conforma por los vocablos latinos para, que significa “contrario” o “anormal”, y aisthesis, que se refiere a “sensación”. Al unir ambas palabras y aplicarlas al ámbito médico, observamos que se refiere a una “sensación anormal”, existiendo concordancia con los efectos generados por dicha afectación. Por lo general, la parestesia facial suele desaparecer al cabo de unas semanas o meses sin tener que seguir ningún tratamiento específico.
Sin embargo, a veces puede requerir de pequeñas intervenciones, mínimamente invasivas, que tendrán por objeto eliminar la obstrucción que puede estar aprisionando al nervio. Cuando el daño en las terminaciones nerviosas es muy significativo, esta afección puede adquirir un carácter crónico.
Causas más comunes de la parestesia
La parestesia facial tiene como causas genéricas el deterioro o la presión constante sobre una o más hebras nerviosas que se encuentran en nuestra cara. Sin embargo, estas causas pueden llegar a ocurrir por la acción de traumatismos, enfermedades neurológicas, cambios hormonales, uso de fármacos o procedimientos quirúrgicos mal practicados. Entre ellos encontramos:
- Traumatismos maxilofaciales:
Al recibir golpes o fracturas en el área facial o maxilar es común que exista un daño importante sobre los nervios cercanos o que los mismos resulten presionados por la inflamación de los tejidos. Dependiendo de la extensión del área afectada, es probable bien que los nervios se recuperan con el paso del tiempo sin necesidad de tratamiento, o que se requiera de algún tipo de intervención terapéutica.
- Bruxismo:
El bruxismo es el acto involuntario de apretar o rechinar los dientes, especialmente durante la noche. La ansiedad puede desencadenar o agravar el bruxismo, lo que puede llevar a desgaste dental, dolor en los músculos de la mandíbula y la cara, así como a la parestesia en la zona bucal.
- Disfunción de las glándulas salivales:
La ansiedad puede afectar la producción de saliva, provocando sequedad bucal. La falta de saliva adecuada puede aumentar el riesgo de caries dental, enfermedad de las encías y parestesia en los tejidos orales.
- Enfermedades neurológicas:
La principal enfermedad que afecta al sistema nervioso y genera la aparición de parestesias es, sin lugar a dudas, la esclerosis múltiple. Esta afección crónica y degenerativa causa la interrupción de los canales de comunicación entre el cerebro y el cuerpo al destruir la cubierta que protege los nervios y propiciar que los mismos se deterioren.
- Alteraciones hormonales:
El cambio en los niveles de hormonas de nuestro cuerpo genera consecuencias importantes en el funcionamiento del sistema nervioso central y sus ramificaciones. Se ha identificado que algunas parestesias pueden producirse en este contexto, siendo más comunes en mujeres que en hombres, debido a la presencia de los ciclos menstruales y la menopausia.
- Ingesta de medicamentos:
Por otra parte, se ha demostrado que algunos medicamentos y sustancias anestésicas pueden provocar intolerancias en algunos individuos, los cuales pasarán por los mismos síntomas relacionados con la parestesia facial. Sin embargo, se tratará de una condición transitoria que desaparecerá una vez se suspenda la exposición a los componentes activos que generaron la reacción.

Síntomas de la parestesia facial
Entre los síntomas más comunes de esta molesta condición, tenemos los siguientes:
1. Hormigueo (también llamado “sensación de alfileres y agujas”)
La persona puede sentir como si pequeñas agujas se clavaran suavemente en la piel de la cara. Esta sensación suele describirse como un cosquilleo persistente, que puede aparecer en un solo lado del rostro o en áreas específicas como los labios, las mejillas, la frente o el mentón. En muchos casos, el hormigueo se intensifica si la persona toca la zona afectada o cambia de posición.
2. Entumecimiento o adormecimiento
Esta sensación es quizá la más característica de la parestesia facial. La persona puede notar que una parte de su cara se siente “muerta”, como si hubiera recibido anestesia local. Aunque conserva la capacidad de mover la musculatura facial, pierde parcialmente la percepción táctil en la zona afectada. Esta disminución de la sensibilidad puede generar inseguridad al hablar, comer o sonreír.
3. Sensación de ardor o quemazón
Algunas personas refieren que sienten un calor molesto, como si la piel estuviera irritada o expuesta al sol durante mucho tiempo. Este ardor puede aparecer de manera continua o en episodios intermitentes, a veces acompañado por enrojecimiento o una ligera inflamación de la piel.
4. Picazón inexplicable
Aunque no haya una irritación visible, puede aparecer una picazón persistente en la cara que no se alivia con el rascado. Esto puede ser desconcertante, ya que no existe una causa evidente como una alergia o picadura de insecto.
5. Sensación de presión o tirantez
Algunas personas describen una presión incómoda, como si una mano invisible estuviera apretando o estirando la piel de su rostro. Esta sensación puede generar una percepción subjetiva de hinchazón, aunque al observarse en el espejo no se note ningún cambio visible.
6. Dolor punzante o “descargas eléctricas”
En ciertos casos, sobre todo cuando la parestesia está relacionada con irritación de un nervio (como ocurre en la neuralgia del trigémino), pueden aparecer sensaciones de dolor súbito y punzante. Son descargas breves pero intensas que pueden provocar sobresalto o molestia significativa.
7. Sensación de frío extremo o calor localizado
A pesar de no haber contacto con temperaturas extremas, algunas personas sienten que una parte de su cara está helada o, por el contrario, inusualmente caliente. Esto se debe a alteraciones en la percepción de la temperatura provocadas por los nervios afectados.
¿Por qué es importante reconocer estos síntomas?
Cuando una persona siente alguna de estas sensaciones en la cara, su organismo le está indicando que existe una alteración en los nervios sensoriales. Las causas pueden ser variadas: desde una compresión nerviosa simple (como cuando alguien duerme con la cabeza en una posición incómoda), hasta condiciones neurológicas más complejas como neuropatías, esclerosis múltiple, migraña con aura, neuralgia del trigémino o incluso un accidente cerebrovascular.
Comprender y reconocer estos síntomas permite buscar atención especializada a tiempo. Lo que el rostro siente, el cuerpo lo comunica: por eso, siempre conviene escuchar con atención esas señales.
¿Cómo podemos curar la parestesia?
El mejor tratamiento para la parestesia es apostar por la prevención. El profesional de salud debe de tener un conocimiento extremo sobre cada tratamiento, con el fin de llevarlo a cabo con pericia y ofrecer un resultado de éxito.
Normalmente, la recuperación de la sensibilidad después de una parestesia facial puede conllevar entre dos y seis meses. No obstante, en casos graves, la afección puede convertirse en crónica. Por lo que es recomendable ingerir un buen aporte de vitaminas del grupo B con el fin de lograr una recuperación total.
