Parálisis facial en Monterrey

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¿Cuáles son los grados de la parálisis facial?

La parálisis facial afecta la musculatura de la mímica facial, generando alteraciones estéticas, funcionales y psicosociales. Produce una deformidad severa, tanto funcional como estética, debido a la lesión del VII par craneano. Existen múltiples escalas que nos ayudan a valorar la parálisis facial, una de ellas es la Escala de House Brackman, en donde establece 6 categorías o grados de disfunción; contempla desde el Grado I al Grado VI.   

Causas importantes de la Parálisis Facial

Las causas de parálisis facial son múltiples y han sido clasificadas de diferentes maneras. Podemos dividirlas en adquiridas o congénitas. Dentro de las adquiridas se encuentran las idiopáticas, traumáticas, tumorales, infecciosas, tóxicas, iatrogénicas, neurológicas, vasculares y metabólicas. El 80% de las parálisis faciales son idiopáticas y de estas el 90% se recupera sin secuelas. 

Las principales causas de parálisis facial secundaria se encuentran: traumatismos, problemas vasculares como aneurisma de la arteria basilar, lesiones vasculares pontinas o hipertensión; así como tumores, procesos inflamatorios óticos y reacciones a drogas o medicamentos como la isoniazida.  

Signos y síntomas más comunes

Los signos y síntomas de la parálisis facial dependen del lugar de la lesión en el nervio facial. A medida que la lesión es más periférica se puede observar pérdida de movimiento del lado afectado de la cara. Los pliegues y arrugas de la hemicara están ausentes o indefinidos. El párpado superior, inferior, mejillas y comisura de la boca se ven caídas. Se presenta un incremento en la sensibilidad a los cambios de temperatura y hay una mayor secreción de saliva y lágrimas. 

Una alteración que se presenta en la audición es la hiperacusia, la cual se define como hipersensibilidad a los sonidos cotidianos, percibidos como insoportables, fuertes o dolorosos.

Otras características de la parálisis facial periférica son la presencia de otitis, dolor cercano al mastoides (50% de los casos), formación excesiva de lágrimas, pérdida sensorial en la piel y músculo, y pérdida del sabor en la mitad de la lengua (33% de los casos).

Abordaje diagnóstico para la función muscular

La orientación diagnóstica incluye una cuidadosa evaluación clínica y exploración física. Partiendo de estas evaluaciones se realizan una serie de estudios que tienen como objetivo identificar la causa de la parálisis, los cuales son: análisis de sangre del fluido cerebroespinal, rayos X, estudios de neuroimagen de conducción del nervio, electromiografía y electro neurografía. 

Dentro de las escalas más utilizadas es la escala House Brackman, sirve para establecer un parámetro de la cuantificación del daño motor en los pacientes con parálisis facial.

Escala de House Brackman, cuenta con 6 categorías o grados de disfunción. Entre ellas están:

  • Grado I: Función normal en todos los territorios.
  • Grado II: Disfunción leve. Ligera o leve debilidad de la musculatura, apreciable tan sólo en la inspección meticulosa. En reposo de simetría normal. No hay sincinesias, contracturas ni espasmos faciales.
  • Grado III: Disfunción moderada. Diferencia clara entre ambos lados sin ser desfigurante. Incompetencia para el cierre palpebral completo; hay movimiento de región frontal, asimetría de la comisura bucal en movimientos máximos. En reposo, simetría y tono normal.
  • Grado IV: Disfunción moderadamente severa. Debilidad y/o asimetría desfiguradora. En reposo, simetría y tono normal. No hay movimiento de región frontal; imposibilidad para cerrar el ojo totalmente. Sincinesias. Espasmo facial.
  • Grado V: Disfunción severa. Tan sólo ligera actividad motora perceptible. En reposo asimetría.
  • Grado VI: Parálisis total. No hay movimiento facial. Pérdida total del tono.

Resolución del cuadro clínico

El pronóstico de recuperación aumenta en función del tratamiento oportuno. El objetivo primario de la atención médica es evaluar el grado, sitio y posibles causas de la lesión, para ayudar a la regeneración del nervio facial.

Tiene un alto porcentaje de recuperación espontánea a medio/largo plazo: 70-90% en los primeros seis meses y 95% en los primeros 12 meses. Las secuelas más frecuentes son la sincinesia y el síndrome de Bogorad (lágrimas de cocodrilo) que consiste en que una estimulación gustativa causa lagrimeo unilateral con contractura facial ocasional y salivación excesiva debido a una regeneración aberrante de los axones salivatorios del nervio facial.

Tratamiento básico y convencional

El tratamiento básico consiste en lubricación ocular mediante ungüento oftálmico (sólo por la noche), uso de lágrimas artificiales (metilcelulosa o hipromelosa) hasta que el paciente logre un cierre ocular normal y oclusión ocular nocturna mediante un parche. 

El tratamiento convencional para la parálisis facial recurre a diferentes métodos de acuerdo con la causa y evolución del trastorno. Utilizando fármacos como la prednisona y el valaciclovir que combinado, suele ser más efectivo.

Terapia para parálisis facial

La terapia para la parálisis facial es un enfoque integral diseñado para abordar las dificultades físicas y emocionales asociadas con la pérdida de control muscular en la cara. Esta condición, también conocida como parálisis de Bell, puede deberse a diversas causas, como infecciones virales, trauma o problemas neurológicos.

Abordaje de Neurocenter

  • Primera Fase:

Para iniciar con la terapia, el paciente debe colocarse en una posición cómoda, mientras el fisioterapeuta prepara el equipo con el que se aplicará la primera fase de la terapia.

Posteriormente se coloca un de los electrodos del equipo en la mano del paciente, y el otro en una zona del cuerpo del fisioterapeuta, quien con sus manos empieza a realizar movimientos ascendentes sobre el área del rostro afectado, yendo del centro hacia afuera.

  • Segunda Fase

Una vez concluida la primera fase, se retiran ambos electrodos y se inicia con el masaje facial sobre la zona afectada de la cara, realizando pequeños golpeteos con la yema de los dedos para estimular la musculatura, aumentando su tono y favoreciendo el aporte sanguíneo.

  • Tercera Fase

Finalmente, pasamos a la reeducación muscular, la cual se realiza frente a un espejo para que el paciente aprecie la simetría de los ejercicios de manera asistida sobre puntos específicos de cada músculo, siempre cuidando no fatigar la musculatura.

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