Herpes zóster y los riesgos cuando afecta el nervio facial
Giovana Femat Roldán 17 de mayo de 2025 Padecimientos

El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una infección viral causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo virus que provoca la varicela. Una vez superada la varicela, este virus permanece “dormido” en los ganglios nerviosos y puede reactivarse años después, especialmente en momentos de inmunosupresión, estrés intenso o envejecimiento. Cuando esta reactivación afecta a los nervios craneales, en particular al nervio facial (VII par craneal), las consecuencias pueden ser graves, y el tratamiento neurológico debe iniciarse sin demora.
En este artículo, un neurólogo analiza la necesidad de reposo en el herpes zóster, los riesgos neurológicos cuando el virus afecta al nervio facial, y ofrece orientación basada en evidencia médica actual.
¿El herpes zóster requiere reposo?
La respuesta es sí, aunque con matices. El reposo relativo es altamente recomendable en la fase aguda del herpes zóster, especialmente en personas mayores, pacientes inmunocomprometidos o cuando hay compromiso neurológico.
¿Por qué es necesario el reposo?
Durante los primeros días de la infección, el cuerpo enfrenta una intensa respuesta inflamatoria y antiviral. El dolor puede ser severo, acompañado de fiebre, malestar general, cefalea y, por supuesto, la erupción cutánea característica. El reposo ayuda a:
- Disminuir la carga inflamatoria general del cuerpo.
- Evitar la propagación de la infección en individuos con sistema inmune debilitado.
- Favorecer una mejor respuesta del tratamiento antiviral (como aciclovir, valaciclovir o famciclovir).
- Prevenir complicaciones, como la neuralgia postherpética, que es el dolor persistente luego de que ha desaparecido el brote.
En casos donde el herpes zóster afecta estructuras nerviosas profundas o se presenta en forma de herpes zóster oftálmico o facial, el reposo debe ser más riguroso, ya que el daño neurológico puede progresar rápidamente.
¿Qué ocurre cuando el herpes zóster afecta al nervio facial?
Cuando el virus alcanza el nervio facial, puede provocar un cuadro clínico conocido como síndrome de Ramsay Hunt. Este ocurre cuando el virus infecta el ganglio geniculado del nervio facial, provocando:
- Parálisis facial periférica de un solo lado (similar a la parálisis de Bell, pero de origen infeccioso).
- Dolor severo en el oído.
- Vesículas en el pabellón auricular o en el conducto auditivo externo.
- Hipoacusia (disminución de la audición).
- Vértigo o mareo, si hay compromiso del nervio vestibulococlear (VIII par craneal).
¿Cuáles son los riesgos neurológicos?
El compromiso del nervio facial no solo afecta la movilidad del rostro, sino que puede provocar secuelas duraderas si no se trata a tiempo. Entre los riesgos se encuentran:
- Parálisis facial permanente si la inflamación daña de forma irreversible el nervio.
- Dolor neuropático facial, difícil de controlar si se convierte en crónico.
- Alteraciones en la audición y el equilibrio, sobre todo si el virus se propaga a estructuras vecinas.
- Disfunción emocional y social, debido al impacto estético y funcional de la parálisis facial.

Tratamiento: una urgencia neurológica
Cuando se sospecha que el herpes zóster afecta al nervio facial, se debe iniciar tratamiento antiviral y corticoesteroides de inmediato, preferiblemente dentro de los primeros 72 horas desde la aparición de los síntomas. Esta combinación puede:
- Reducir la duración y la severidad del dolor.
- Minimizar el daño al nervio facial.
- Aumentar las probabilidades de recuperación completa de la parálisis.
Además del tratamiento farmacológico, en algunos casos puede requerirse rehabilitación neurológica, terapia del habla, fisioterapia facial y apoyo psicológico.
Recomendaciones generales ante un caso de herpes zóster facial
- Consulta inmediata con un neurólogo, sobre todo si hay signos de debilidad facial o alteraciones auditivas.
- Reposo moderado, evitando actividades estresantes o que demanden gran esfuerzo físico.
- Buena hidratación y alimentación, para favorecer el sistema inmunológico.
- Evitar automedicarse, ya que el tratamiento debe ser específico y en ocasiones se necesitan fármacos neurológicos para el control del dolor.
- Aislamiento relativo, si hay personas no inmunizadas contra varicela en el entorno, ya que el virus es contagioso por contacto con las lesiones.
Terapia para parálisis facial
La terapia para la parálisis facial es un enfoque integral diseñado para abordar las dificultades físicas y emocionales asociadas con la pérdida de control muscular en la cara. Esta condición, también conocida como parálisis de Bell, puede deberse a diversas causas, como infecciones virales, trauma o problemas neurológicos.
Abordaje de Neurocenter
- Primera Fase:
Para iniciar con la terapia, el paciente debe colocarse en una posición cómoda, mientras el fisioterapeuta prepara el equipo con el que se aplicará la primera fase de la terapia.
Posteriormente se coloca uno de los electrodos del equipo en la mano del paciente, y el otro en una zona del cuerpo del fisioterapeuta, quien con sus manos empieza a realizar movimientos ascendentes sobre el área del rostro afectado, yendo del centro hacia afuera.
- Segunda Fase
Una vez concluida la primera fase, se retiran ambos electrodos y se inicia con el masaje facial sobre la zona afectada de la cara, realizando pequeños golpeteos con la yema de los dedos para estimular la musculatura, aumentando su tono y favoreciendo el aporte sanguíneo.
- Tercera Fase
Finalmente, pasamos a la reeducación muscular, la cual se realiza frente a un espejo para que el paciente aprecie la simetría de los ejercicios de manera asistida sobre puntos específicos de cada músculo, siempre cuidando no fatigar la musculatura.
¿Quienes pueden recibir este tratamiento?
Esta forma de tratamiento es adecuada para diversas personas, y su aplicación puede adaptarse a casos individuales.
- Pacientes con Parálisis de Bell: La terapia es comúnmente recetada para aquellos diagnosticados con parálisis de Bell, una condición que suele ser de naturaleza temporal y puede afectar a personas de todas las edades.
- Personas con Otras Causas de Parálisis Facial: Además de la parálisis de Bell, aquellos que experimentan pérdida de movimiento facial debido a otras causas, como traumatismos, tumores, infecciones u otras condiciones neurológicas, también pueden beneficiarse de la terapia.
- Individuos en Diferentes Etapas de la Condición: La terapia para la parálisis facial puede ser aplicada en diversas etapas de la condición. Ya sea en las fases iniciales para prevenir complicaciones o en etapas posteriores para mejorar la funcionalidad y la calidad de vida, el tratamiento puede adaptarse a las necesidades cambiantes del paciente.
- Personas de Todas las Edades: La terapia no tiene límite de edad y puede aplicarse a niños, adolescentes, adultos y personas mayores. La adaptabilidad de los enfoques terapéuticos permite que este tratamiento beneficie a individuos de todas las edades.
Conclusión
El herpes zóster no debe ser subestimado, especialmente cuando se manifiesta en la región facial. El compromiso del nervio facial es una urgencia neurológica que puede dejar secuelas importantes si no se trata a tiempo. El reposo, en este contexto, es una medida complementaria que permite al organismo responder mejor al tratamiento, disminuir la inflamación y evitar complicaciones. Detectar a tiempo los síntomas y actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y una vida con secuelas.
