Parálisis facial en Monterrey

Asesoría especializada. Acompañamiento constante. Instalaciones adecuadas.

¿Cuál es el tratamiento de la parálisis facial central?

La parálisis facial afecta la musculatura de la mímica facial, generando alteraciones estéticas, funcionales y psicosociales. El manejo multidisciplinario es clave para lograr los mejores resultados, especialmente como apoyo a la cirugía reconstructiva. La estrategia de tratamiento está basada en un enfrentamiento sistemático de acuerdo a las características semiológicas y electromiográficas de cada paciente, lo que permite agruparlos de acuerdo a la reversibilidad y severidad de su patología.

Los métodos de reconstrucción quirúrgica pueden ser estáticos o dinámicos (injerto cruzado de nervio sural, colgajo muscular libre con injerto de nervio sural ipsilateral o cruzado y colgajo mini-temporal). Incorporar la terapia física o neurorehabilitación facial dentro del protocolo quirúrgico puede lograr mayor activación muscular, mayor simetría facial y reducir molestias postoperatorias como el edema facial, manejo de cicatrices, entre otros.

Aunque existe reconocimiento sobre el impacto que posee el tratamiento de la parálisis facial, no existe a la fecha amplio consenso sobre cuál es el óptimo manejo de esta condición, y a pesar de los avances reportados durante los últimos años y la cantidad de técnicas propuestas en la literatura, la reanimación facial sigue siendo un desafío en cirugía reparadora.

La anastomosis de los nervios craneales adyacentes ha sido una método de restauración de la función facial desde finales del siglo XIX. Aunque se han descrito técnicas de injerto de nervios craneales V, IX, X, XI y XII.  El nervio hipogloso (XII) es el más utilizado en la actualidad. Debido a que la parálisis facial central suele ser de origen vascular el tratamiento de la enfermedad de base como la cerebrovascular es de gran ayuda para prevenir un segundo ataque contralateral como lo es el manejo de la hipertensión y la diabetes así como la resección de tumoraciones como el neurinoma.

¿Qué es la parálisis facial central?

La parálisis facial central,está provocada por lesiones supranucleares de diversas etiologías. Se traducen por una parálisis de la musculatura facial inferior, contralateral, con conservación del territorio facial superior; el reflejo corneano se encuentra normal y no hay alteraciones del gusto. Obedece fundamentalmente a lesiones de etiología vascular de la vía piramidal desde la corteza hasta el núcleo de origen, también se reconocen en patologías infecciosas, tumorales o degenerativas.

La parálisis facial central afecta principalmente al núcleo motor inferior del facial, ya que el superior recibe fibras de inervación motora de ambos lados de la corteza cerebral. No se afectan los músculos frontal, superciliar y orbicular de los párpados. A la parálisis del facial se une (en el mismo lado del facial paralizado) una hemiplejía o monoplejía, ya que la lesión afecta a todas las fibras del Haz piramidal antes de cruzarse. Esta parálisis se produce por tumores, accidentes vasculares encefálicos, hemorragias, trombosis, entre otras causas.

¿Cuáles son los síntomas de la parálisis facial central?

La parálisis facial central es un trastorno neurológico que afecta el funcionamiento de los músculos faciales debido a daños en el área del cerebro encargada de controlar estos movimientos. A diferencia de la parálisis facial periférica, que afecta los nervios faciales fuera del cerebro, la parálisis facial central se caracteriza por síntomas distintos y puede tener diversas causas subyacentes.

Los síntomas de la parálisis facial central pueden variar dependiendo de la causa específica y la gravedad del daño cerebral, pero algunos de los signos más comunes incluyen:

  • Asimetría facial:

Uno de los síntomas más evidentes es la pérdida de simetría en la cara, donde un lado puede parecer menos activo o no responder de manera adecuada a los estímulos.

  • Dificultad para expresar emociones faciales:

Las personas con parálisis facial central pueden tener dificultades para sonreír, fruncir el ceño o levantar las cejas del lado afectado. Esto puede llevar a una expresión facial plana o inexpresiva.

  • Dificultad para cerrar un ojo:

Debido a la debilidad muscular en el lado afectado, puede ser difícil o imposible cerrar completamente el ojo del mismo lado. Esto puede llevar a problemas como sequedad ocular y mayor riesgo de lesiones en la córnea.

  • Dificultad para hablar o masticar:

La debilidad muscular en la cara puede afectar la capacidad para articular palabras con claridad o para masticar los alimentos de manera eficiente.

  • Babeo:

En algunos casos, la parálisis facial central puede causar dificultades para controlar la saliva, lo que puede llevar a la sensación de babeo.

  • Cambios en la sensibilidad facial:

Algunas personas pueden experimentar cambios en la sensibilidad de la piel en el lado afectado, como entumecimiento o sensaciones anormales.

Es importante destacar que estos síntomas pueden variar en gravedad y pueden estar presentes de manera intermitente o permanente, dependiendo de la causa subyacente y la respuesta al tratamiento. Es fundamental buscar atención médica especializada si se experimenta alguno de estos síntomas para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

¿Cómo detecta el neurólogo si es una parálisis facial periférica o central?

La función del nervio facial se explora con la inspección de los rasgos fisonómicos de la cara, en particular observando la simetría de la cara reflejada en las comisuras labiales y la apertura ocular con el parpadeo. El lagrimeo es un signo presente con la caída del párpado inferior del ojo afectado.

Para la exploración motora de las ramas superiores el neurólogo le pide al sujeto arrugar la frente y abrir y cerrar los ojos. La exploración motora de las ramas inferiores se logra pidiendo al individuo que sonría, silbar o soplar para observar la característica simetría labial.

¿Cuál es la etiología de la parálisis facial central?

La parálisis de los músculos de la expresión facial puede resultar de una lesión periférica del nervio facial, el núcleo facial en el tronco del encéfalo o la corteza motora (las últimas 2 de causa central). La mayoría de las causas de parálisis facial periférica se deben a daños del nervio facial por traumatismo, infección, trastornos metabólicos, neoplasias, causas iatrogénicas e idiopáticas. La parálisis cortical suele deberse a un traumatismo o un accidente cerebrovascular. La parálisis facial nuclear puede provenir de un accidente cerebrovascular, una malformación vascular o un tumor.

Como núcleos motores de los pares craneales VI y VII. y los tractos motores corticales descendentes se agrupan en proximidad, la mayoría de las lesiones del tronco encefálico que provocan parálisis facial nuclear implican numerosos déficits acompañantes. Causas de isquemia del tronco encefálico incluyen hemorragia del núcleo secundaria a malformaciones arteriovenosas, infarto central (lagunares) secundario enfermedad de pequeño vaso (oclusión microangiopática de una arteriola), y lesión en la región pontina lateral por pontino-cavernosa. y tumores petroclivales

¿Qué estudios se requieren en la parálisis facial central?

La resonancia magnética de cerebro es necesaria para demostrar la lesión y las velocidades de conducción nerviosa (VCN) y electromiografía (EMG) son necesarias para determinar el grado de denervación y función nerviosa y muscular.

Rehabilitación 

La rehabilitación especializada es parte fundamental de un tratamiento adecuado y ésta comienza con una evaluación inicial de la simetría en reposo, los movimientos voluntarios e involuntarios, la continencia ocular y el impacto psicológico. Existen estudios que demuestran la presencia de reorganización cortical después de una lesión, siendo el entrenamiento intensivo de una tarea significativa una clave en el proceso de rehabilitación.

El Programa de rehabilitación kinésica de la sonrisa post cirugía de reanimación dinámica de la parálisis facial, tiene como objetivo principal recuperar la simetría de la sonrisa, además de disminuir el edema facial, evitar las adherencias de cicatrices, lograr la apertura y lateralización mandibular normal, reeducar la musculatura transpuesta (en el caso de transposición nerviosa potenciar la activación de la musculatura inervada), reeducación postural y disminución del dolor de la zona dadora en caso de transposición nerviosa.

Dentro de las técnicas de tratamiento usadas se encuentran: drenaje linfático manual, ultrasonido, electroterapia, técnicas de elongación, manejo de tejidos blandos, estimulación sensorial, ejercicios activos, y ejercicios activos asistidos con feedback visual (espejo), taping y sistemas compresivos. El manejo será elegido por el neurorehabilitador dependiendo el caso del paciente. 

Teléfono
81 2089 2244
ó
ó
También puedes enviarnos un mensaje por WhatsaApp para agendar tu cita.

Descubre nuestros artículos más recientes