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¿Cómo afecta la parálisis facial al lagrimeo?

Giovana Femat Roldán 28 de julio de 2024 Padecimientos

¿Cómo afecta la parálisis facial al lagrimeo?

La parálisis de Bell es la forma más común de paresia o parálisis facial. El abordaje de cada una de estas situaciones es totalmente diferente.  El cuidado del ojo es el aspecto más importante en una parálisis facial debido a las consecuencias que se derivan de una mala protección ocular. La queratopatía por exposición es la complicación más frecuente. Un ojo rojo persistente, escozor continuo o pérdida de agudeza visual hacen imprescindible una valoración oftalmológica.

Esta debe ser urgente si aparece dolor en el ojo y preferente cuando la parálisis facial se asocia a cambios en la sensibilidad ocular, como en aquellos casos en los que se asocian las parálisis del V y el VII par.

Parálisis Facial

La parálisis facial es una disminución o ausencia completa de movimiento en algunos o en todos los músculos de la cara, que aparece por afectación del VII par craneal. Habitualmente, aparece en un lado de la cara, pero puede ser bilateral. La parálisis facial periférica completa determina un cuadro clínico muy característico. En reposo, el surco nasogeniano del lado afectado está borrado y la boca se desvía hacia el lado sano. Existe dificultad para cerrar el ojo del lado paralizado; al intentar cerrarlo.

La afectación motora puede acompañarse de alteraciones de la secreción lagrimal y salival, y de la sensibilidad gustativa. El término parálisis debería utilizarse para la afectación completa y paresia para la afectación parcial.

Causas frecuentes que ocasionan la parálisis facial

La parálisis facial idiopática o de Bell es la forma más frecuente de parálisis facial periférica. Tras la parálisis de Bell, las causas más frecuentes son las secuelas del tratamiento del neurinoma del VIII par, el cáncer de cabeza y cuello, la iatrogenia, el zóster ótico y los traumatismos.

  • Infecciosas:

Viricas (herpes simple, herpes zoster, CMV, VEB, VIH), Bacterianas: enfermedad de Lyme, encefalitis, sifilis, TBC.

  • Iatrogénicas:

Cirugía del cerebelo

  • Tumorales:

Tumor maligno del hueso temporal, tumores intrínsecos del nervio facial (schwannoma, hemangioma), meningioma, tumor de parótida, metástasis.

  • Congénitas:

Síndrome de MoebiusParálisis congénita del labio inferior, Microsomía hemifacial y Síndrome de Goldenhar 

Consecuencias oftálmicas en una parálisis facial

La parálisis facial periférica es la causa más frecuente del lagoftalmos, este provoca una exposición de la superficie ocular que puede provocar lesiones a nivel de conjuntiva y córnea, como epiteliopatía punctata superficial, úlcera corneal, etc.   

Estas lesiones pueden dar lugar a pérdida de la transparencia corneal (leucoma), a perforación corneal o queratitis infecciosa, con riesgo de pérdida visual irreversible o incluso, pérdida del globo ocular.                     

  • Manejo del lagoftalmos

El primer objetivo es evitar el daño a la superficie ocular provocado por la exposición de esta ante un cierre palpebral incompleto secundario a la parálisis del músculo orbicular. Esto depende de la gravedad que nos dará la exploración clínica y determinará el manejo.

Así, mientras exista posibilidad de recuperación en meses, utilizaremos medidas no quirúrgicas: lubricación, cámara húmeda, inyección de toxina botulínica en el músculo elevador o tarsorrafia temporal. La inyección de toxina botulínica provoca una ptosis palpebral completa durante aproximadamente un mes. Está indicado su uso principalmente en caso de úlcera corneal y cuando exista diplopia por afectación de otros pares craneales. Debe evitarse en caso de ceguera o muy baja visión del ojo contralateral.

  • Exploración ocular de un paciente con parálisis facial

Se mide la distancia entre el margen palpebral del párpado superior y del inferior durante el cierre palpebral.

Se observa el desplazamiento del globo ocular durante el cierre palpebral forzado. Habitualmente el globo realiza un movimiento de supraducción (hacia arriba) y abducción (hacia fuera). Como variante de la normalidad, puede existir un fenómeno de Bell inverso, con desplazamiento inferior del globo ocular.  Sensibilidad corneal: Estará disminuida si existe lesión del V par craneal. A menor sensibilidad corneal, existe mayor riesgo de úlcera corneal, incluso con mínimo lagoftalmos. 

  • Tratamiento de un paciente

Se actuará según grado de lagoftalmos, presencia de Bell y sensibilidad corneal normal o no:

  • Lagoftalmos de 1-2mm: Lubricación (lágrimas por el día, gel por la noche). 
  • Lagoftalmos de 3-5 mm con fenómeno de Bell normal y sensibilidad corneal conservada: Lubricación con pomada o gel 3 veces al día y cámara húmeda por la noche (tipo parche ortolux) 
  • Lagoftalmos de 3-5 mm, con Bell disminuido y/o alteración de la sensibilidad corneal: Lubricación con pomada o gel cada 3 horas y cámara húmeda por la noche (tipo parche ortolux) Control frecuente por oftalmólogo
  • Lagoftalmos > 5 mm, Bell normal y sensibilidad corneal conservada: Programar para tarsorrafia temporal o inyección de toxina botulínica en el músculo elevador. Hasta la intervención mantener lubricación con pomada o gel cada 3 horas y cámara húmeda por la noche.