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Parálisis facial: síntomas y cuándo buscar atención médica

Giovana Femat Roldán 28 de mayo de 2025 Padecimientos

Parálisis facial: síntomas y cuándo buscar atención médica

La parálisis facial es una condición neurológica que puede causar gran preocupación en quienes la padecen. Su aparición suele ser repentina y, aunque muchas veces es reversible, también puede indicar problemas más graves.

¿Qué es la parálisis facial?

La parálisis facial se refiere a la pérdida de movimiento facial en uno o ambos lados del rostro. Esta pérdida se debe, en la mayoría de los casos, a un daño del nervio facial (séptimo par craneal), responsable del control de los músculos de la cara. Puede tratarse de una parálisis facial periférica, como en la conocida parálisis de Bell, o de una parálisis central, que se presenta en el contexto de enfermedades del sistema nervioso central como los accidentes cerebrovasculares.

En general, la parálisis facial periférica afecta la mitad del rostro y se manifiesta de forma súbita. La asimetría facial resultante suele ser notoria y causa alteraciones funcionales y estéticas que impactan profundamente la calidad de vida del paciente.

Síntomas más comunes de la parálisis facial

Los síntomas pueden variar según la causa y la severidad, pero los más comunes incluyen:

  • Debilidad facial súbita:

Es uno de los signos más evidentes. El paciente nota que no puede mover una parte del rostro, lo que puede afectar una o más funciones musculares.

  • Caída de la comisura bucal:

El lado afectado de la boca tiende a descender, haciendo que hablar, sonreír o comer se vuelvan tareas difíciles.

  • Dificultad para cerrar el ojo:

Debido a la pérdida del control muscular, muchas personas no pueden parpadear ni cerrar completamente el ojo del lado afectado, lo que puede provocar sequedad ocular y lesiones en la córnea.

  • Entumecimiento en el rostro:

Aunque el nervio facial no transmite sensibilidad (esa función pertenece al nervio trigémino), muchas personas describen una sensación de adormecimiento o pesadez facial.

  • Dolor retroauricular:

Es frecuente sentir dolor detrás del oído horas o días antes de que aparezca la debilidad facial, especialmente en la parálisis de Bell.

  • Lagrimeo excesivo:

La inadecuada coordinación muscular también puede alterar el drenaje de las lágrimas, generando lagrimeo constante en el ojo afectado.

  • Alteraciones en el gusto:

El nervio facial también transmite el gusto en los dos tercios anteriores de la lengua, por lo que es común que el paciente perciba sabores de manera diferente o incluso pierda la capacidad de saborear alimentos.

  • Dificultad para hablar o sonreír:

La articulación de las palabras se afecta cuando los músculos de los labios y mejillas no responden adecuadamente, generando dificultad para expresarse.

¿Qué causa la parálisis facial?

La causa más común es la parálisis de Bell, una forma de parálisis facial periférica de origen idiopático, es decir, sin causa aparente. Se cree que podría estar relacionada con infecciones virales, como el virus del herpes simple. Sin embargo, existen muchas otras causas posibles:

  • Infecciones virales (herpes zóster, citomegalovirus, Epstein-Barr)
  • Traumatismos craneales
  • Tumores que comprimen el nervio facial
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Enfermedades autoinmunes
  • Cirugías otorrinolaringológicas
  • Otitis media grave o crónica

Es fundamental realizar una evaluación neurológica completa para determinar la causa específica, sobre todo si los síntomas no mejoran en unos días o si aparecen otros signos neurológicos.

¿Cuándo acudir a atención médica?

Buscar atención médica inmediata es fundamental ante cualquier debilidad facial repentina. Aunque muchas veces se trata de una parálisis de Bell benigna y autolimitada, otras veces puede ser el primer signo de un evento cerebrovascular o una lesión más grave.

Debes acudir con un neurólogo o a una clínica especializada en neurorehabilitación si presentas alguno de los siguientes:

  • Debilidad facial súbita sin causa aparente
  • Dificultad para cerrar el ojo
  • Caída de la comisura bucal
  • Dolor retroauricular intenso
  • Fiebre o signos de infección
  • Dolor de oído o secreción
  • Antecedentes de trauma craneal
  • Empeoramiento progresivo de los síntomas
  • Presencia de otros síntomas neurológicos como pérdida de fuerza en el cuerpo, alteración del lenguaje o visión doble

Además, si después de varios días no hay mejoría, o si la recuperación no es completa tras unas semanas, se recomienda una evaluación especializada.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y neurológica, y en algunos casos, en estudios complementarios como:

  • Electroneurografía (ENG) o electromiografía (EMG) para evaluar la actividad eléctrica de los músculos faciales.
  • Resonancia magnética (RM) si se sospecha una causa central o tumoral.
  • Análisis de sangre para detectar infecciones o enfermedades autoinmunes.

Tratamiento y recuperación

La recuperación de la parálisis facial depende de la causa y de la atención médica oportuna. En casos de parálisis de Bell, la mayoría de los pacientes presenta mejoría en las primeras tres semanas, con recuperación completa en un periodo de 3 a 6 meses. Sin embargo, en otros casos, puede haber secuelas permanentes.

El tratamiento neurológico puede incluir:

  • Corticoides, como prednisona, para reducir la inflamación del nervio facial.
  • Antivirales, si se sospecha una causa infecciosa viral.
  • Protección ocular mediante lubricantes, lágrimas artificiales y parches oclusivos.
  • Rehabilitación facial con fisioterapia, masajes y estimulación neuromuscular.
  • Cirugías reconstructivas, en casos de daño severo o secuelas estéticas.

La clínica de neurorehabilitación tiene un papel central en los pacientes con recuperación incompleta, ya que ofrece terapias especializadas para mejorar la movilidad facial, la coordinación y la expresión facial.

¿Puede ser una urgencia médica?

Sí. La parálisis facial puede ser una urgencia médica, especialmente si hay signos de un posible evento vascular cerebral. No se debe esperar “a que se pase solo” ni autotratarse sin orientación profesional. Mientras más pronto se reciba tratamiento, mayores son las probabilidades de recuperación completa y sin secuelas.