Parálisis facial en Monterrey

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Prueba del Gusto o Electrogustometria en parálisis facial

La electrogustometría es una prueba que se puede utilizar en personas con parálisis facial para evaluar el gusto por medio de estimulación eléctrica de la lengua.

¿Cómo percibimos los sabores?

El gusto es una percepción químico sensorial compleja que nos ayuda a interactuar con el ambiente externo. La lengua puede percibir sabores por medio de 3 nervios que llevan la información del gusto hacia el cerebro: 

  • Nervio timpánico (rama del nervio facial): Brinda el gusto a la punta de la lengua (un nervio de cada lado)
  • Nervio glosofaríngeo: Brinda el gusto a la porción posterior de la lengua (un nervio de cada lado)
  • Nervio petroso mayor (rama del nervio facial): Brinda el gusto en el paladar blando

Existen 5 tipos de sabores que podemos identificar al probar un alimento: dulce, salado, pacido, amargo y umami. La mayoría de los sabores son captados por la punta y las partes laterales de la lengua que son especialmente sensibles al dulce y la sal, mientras que el paladar tiende a tener mayor sensibilidad por lo ácido y amargo. 

¿Qué tiene que ver la parálisis facial con la percepción de sabores?

En las personas que presentan parálisis facial, existe una alteración en el nervio facial o séptimo par craneal que se encarga de la movilidad de los músculos de la cara. Sin embargo, el nervio facial también tiene funciones sensitivas en la parte de la punta de la lengua, la parte interna de la nariz y boca y el conducto externo del oído. Por lo tanto, las personas con parálisis facial pueden presentar: 

  • Ageusia (incapacidad para percibir sabores): Esto puede ocasionar que el paciente sea incapaz de percibir ningún sabor o sólo uno. Por ejemplo, una persona pudiera tener ageusia a alimentos dulces, pero ser capaz de percibir el resto de los sabores. 
  • Hipogeusia (capacidad disminuida de percibir sabores): La persona es capaz de percibir débilmente los sabores, sin embargo no con la misma intensidad. 
  • Disgeusia (percepción alterada de los sabores): La persona identifica sabores diferentes a los esperados de alimentos que ya conoce, por ejemplo al probar un terrón de azúcar puede percibirlo como amargo. 

Existen diversas pruebas que ayudan a evaluar los trastornos del gusto, dentro de ellas se encuentra la electrogustometría, que además de valorar el gusto, permite identificar el área exacta del nervio facial que se encuentra afectada, lo que a su vez brinda un diagnóstico más preciso. 

¿Cómo funciona la electrogustometría?

La electrogustometría mide los umbrales eléctricos de los nervios por medio de la colocación de electrodos en la lengua que producen corrientes de electricidad a bajos niveles causando sensaciones de sabor metálico o ácido. Estas corrientes hacen que se activen las papilas gustativas que a su vez envían las señales a los nervios del área y esta señalización es medida por medio de los electrodos. 

Es una prueba que no es dolorosa y que puede realizarse en una consulta médica para valorar de forma objetiva las alteraciones del gusto

Ventajas de la EMG 

  • Las mediciones se pueden mantener constante 
  • Se puede controlar la intensidad de la estimulación 
  • Es una prueba que toma poco tiempo 
  • Es posible detectar trastornos leves del gusto 
  • Ayuda a identificar la ubicación de lesiones que afectan las vías nerviosas del gusto 
  • Puede proveer un pronóstico 
  • Es un método cuantitativo 

Desventajas de la EMG 

  • No puede diagnosticar otros trastornos del gusto como la disgeusia espontánea 
  • No es útil para el seguimiento de un paciente con un trastorno del gusto 

¿Existe un tratamiento para los trastornos del gusto? 

En caso de que la EMG muestre alteraciones del gusto, se debe evaluar cuál es la zona que presenta las alteraciones para definir la terapia más indicada

Frecuentemente, cuando una persona presenta alteraciones del gusto, tiende a condimentar mucho su comida o endulzar sus alimentos y bebidas en exceso para compensar la falta de sabor. Sin embargo, esto no es algo recomendable ya que esto puede generar efectos deletéreos en los niveles de glucosa en sangre o incluso ocasionar lesiones de la mucosa oral. Una recomendación general es compensar el sabor de la comida por medio del uso de otros sentidos: uso de hierbas aromáticas, texturas, colores y temperaturas que sean agradables. 

La rehabilitación es fundamental para la recuperación de la función nerviosa en las personas con parálisis facial ya que existen terapias dirigidas para la debilidad muscular y también para las alteraciones sensoriales que suelen estar presentes, incluyendo las alteraciones en el gusto.

¿Cómo saber si la parálisis facial afectó el sentido del gusto?

Para determinar si la parálisis facial ha afectado el sentido del gusto, se pueden seguir varios pasos y considerar varios aspectos. Aquí se describen algunas evaluaciones y pruebas que se utilizan para investigar el impacto en la función gustativa:

Historial Médico y Evaluación Clínica:

El primer paso es una detallada recopilación del historial médico y una evaluación clínica completa. El médico puede preguntar sobre la aparición de los síntomas de la parálisis facial, incluyendo cambios en el gusto, y cómo estos síntomas han evolucionado con el tiempo.

Examen Físico:

Durante el examen físico, el médico puede realizar pruebas para evaluar la simetría facial y la fuerza muscular. También pueden examinar específicamente las áreas donde se encuentran las papilas gustativas, particularmente en los dos tercios anteriores de la lengua, que son inervadas por el nervio facial.

Pruebas de Gusto: Existen métodos específicos para evaluar la función del gusto. Estos pueden incluir:

  • Pruebas de Sabor:

Se aplican soluciones con sabores básicos (dulce, salado, amargo y ácido) en diferentes áreas de la lengua para ver si el paciente puede identificarlos correctamente.

  • Electrogustometría:

Esta prueba utiliza un pequeño impulso eléctrico para estimular las áreas de la lengua responsables del gusto. Es útil para determinar el umbral de percepción gustativa y para identificar áreas con función gustativa reducida o alterada.

Imágenes y Otras Pruebas Diagnósticas:

En algunos casos, se pueden requerir imágenes como una resonancia magnética (MRI) o una tomografía computarizada (CT) para evaluar la integridad del nervio facial y descartar otras causas de los síntomas, como tumores o lesiones.

Seguimiento:

La evaluación del gusto puede requerir un seguimiento para observar la evolución y respuesta al tratamiento, ya que la recuperación del gusto puede variar en el tiempo.

El diagnóstico y la evaluación de la pérdida del gusto debido a la parálisis facial deben ser llevados a cabo por un profesional de la salud, idealmente un neurólogo o un otorrinolaringólogo, quienes pueden proporcionar un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado basado en la condición específica del paciente. Comprender y abordar estas cuestiones de manera comprensiva y empática es fundamental para ayudar a los pacientes a manejar mejor su condición y mejorar su calidad de vida.

Conclusiones

En pacientes con parálisis facial, la EMG es una prueba sensible para valorar la función nerviosa del gusto con la finalidad de establecer un plan terapéutico integral y específico enfocado en las necesidades de cada paciente.

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