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Parálisis facial: ¿Qué es asimetría?

Giovana Femat Roldán 14 de septiembre de 2024 Padecimientos

Parálisis facial: ¿Qué es asimetría?

La parálisis de Bell, también conocida como parálisis facial idiopática, es una forma de parálisis facial temporal o debilidad en un lado de la cara. Es consecuencia de la disfunción del nervio craneal VII (nervio facial) que inerva los músculos de un lado de la cara, incluidos los que controlan el pestañeo y el cierre del ojo y las expresiones faciales como sonreír.  

Los síntomas aparecen repentinamente en un período de 48 a 72 horas y, por lo general, comienza a mejorar con o sin tratamiento después de varias semanas, con recuperación de algunas o todas las funciones faciales en un plazo de seis meses. Se presenta asimetría facial, la cual esta alteración puede ser identificada cuando las líneas medias o las arcadas dentarias se desvían.

Síntomas presentes en la parálisis facial

Debido a que el nervio facial tiene muchas funciones y es muy complejo, el daño al nervio o una alteración de su función puede conllevar muchos problemas. Los síntomas de la parálisis de Bell pueden variar de una persona a otra y su gravedad puede variar de debilidad leve a parálisis total.

El síntoma más frecuente es la debilidad repentina en un lado del rostro. Entre otros síntomas se pueden encontrar caída de la boca, babeo, incapacidad de cerrar el ojo (lo que produce sequedad del ojo) y lagrimeo excesivo del ojo. Las personas también pueden tener dolor o alteración de la sensibilidad facial, alteración del gusto e intolerancia a ruidos altos. La mayoría de estos síntomas producen alteración facial significativa.

¿Por qué se produce?

La causa de la parálisis de Bell es desconocida. La hinchazón e inflamación del nervio craneal VII se ve en personas con parálisis de Bell.

La mayoría de los científicos creen que la reactivación de una infección viral existente (inactiva) puede causar el trastorno. Alteración de la inmunidad por estrés, privación del sueño, traumatismo físico, enfermedades menores o síndromes autoinmunes se han sugerido como posibles desencadenantes.

Muchas otras afecciones también pueden causar parálisis facial, por ejemplo, un tumor cerebral, un accidente cerebrovascular, myasthenia gravis y la enfermedad de Lyme. Si no se puede identificar una causa específica, la afección se puede diagnosticar como parálisis de Bell.

Abordaje diagnóstico en la parálisis de Bell

El diagnóstico de parálisis de Bell se hace basado en la presentación clínica; debilidad aguda del nervio facial o parálisis de un lado de la cara con inicio menor a 72 horas y descartando otras posibles causas de parálisis facial. No hay prueba de laboratorio específica para confirmar el diagnóstico del trastorno. 

Por lo general, un médico examinará a la persona en busca de debilidad facial superior e inferior. En la mayoría de los casos, esa debilidad se presenta tanto en los músculos faciales superiores como en los inferiores, lo que incluye la frente, el párpado o la boca.

Una prueba llamada electromiografía (EMG), la cual usa unos electrodos muy delgados que se insertan en un músculo para evaluar cambios en la actividad eléctrica que ocurre durante el movimiento y cuando el músculo está en reposo, puede confirmar la presencia de daño nervioso y determinar la gravedad y la extensión del compromiso del nervio.

El diagnóstico de Imagen por Resonancia Magnética (IRM) o Tomografía Computarizada (TC) pueden descartar otras causas estructurales de compresión del nervio facial (como una arteria que comprime el nervio) y también verificar los otros nervios.

¿Cómo tratar el padecimiento?

En el inicio reciente, los esteroides son posiblemente muy efectivos y pueden aumentar la probabilidad de recuperación de la función del nervio facial. En la mayoría de los casos, los esteroides orales se deben iniciar en un plazo de 72 horas del inicio de los síntomas de ser posible, para aumentar la probabilidad de una buena recuperación funcional facial. Los agentes antivirales (además de los esteroides) pueden aumentar la probabilidad de recuperación de la función facial, aunque su beneficio no se ha establecido claramente. Los analgésicos como aspirina, acetaminofén o ibuprofeno pueden aliviar el dolor.

Otras terapias como fisioterapia, masaje facial o acupuntura pueden brindar una posible pequeña mejoría en la función y el dolor del nervio facial.

La parálisis de Bell puede interrumpir la capacidad natural del párpado de parpadear, dejando el ojo expuesto a irritación y sequedad. Mantener el ojo húmedo y protegerlo de desechos y lesiones, especialmente de noche, es importante. Las gotas oculares lubricantes como las lágrimas artificiales o ungüentos o geles oftálmicos y los parches oculares también son efectivos. 

La cirugía estética o reconstructiva puede ser necesaria para disminuir las deformidades y corregir algún daño como un párpado que no cierra completamente o una sonrisa torcida.