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¿Qué hacer si amaneces con un lado de la cara inmóvil?

Giovana Femat Roldán 21 de mayo de 2025 Padecimientos

¿Qué hacer si amaneces con un lado de la cara inmóvil?

La parálisis facial afecta la musculatura de la mímica facial, generando alteraciones estéticas, funcionales y psicosociales. La estrategia de tratamiento está basada en un enfrentamiento sistemático de acuerdo con las características semiológicas y electromiografías de cada paciente, lo que permite agruparlos de acuerdo con la reversibilidad y severidad de su patología. 

A pesar de que la etiología de la parálisis es identificada en sólo un 20% de los casos es importante evaluar detalladamente a cada paciente para poder establecer una terapia adecuada.                       

Causas más frecuentes de la parálisis facial

Las causas de parálisis facial son múltiples y han sido clasificadas de diferentes maneras. Podemos dividirlas en adquiridas o congénitas.

Causas adquiridas:

Dentro de las adquiridas se encuentran las:

  • Idiopáticas
  • Traumáticas
  • Tumorales
  • Infecciosas
  • Tóxicas
  • Iatrogénicas
  • Neurológicas
  • Vasculares
  • Metabólicas.

El 80% de las parálisis faciales son idiopáticas y de estas el 90% se recupera sin secuelas. Clínicamente este trastorno se manifestará de acuerdo al grado de compromiso del nervio facial, al mecanismo de su lesión y al tiempo transcurrido desde la injuria.

El virus causante principalmente implicado ha sido el herpes simple tipo 1 (VHS-1), Asimismo se ha relacionado también con el virus de Epstein-Barr, basándose en la existencia de anticuerpos contra dicho virus en un 13% de los casos, y en su relación a posteriori, un 10%, con la leucemia linfoblástica aguda y con el linfoma de Burkitt.

En otras ocasiones se ha atribuido el factor causal a intervenciones dentarias, bien de forma inmediata por la anestesia o bien diferida como consecuencia de una reacción inflamatoria, e incluso a factores físicos como la corriente de aire.                                       .

Síntomas clínicos de la parálisis facial

A continuación, se describen de forma detallada los síntomas clínicos más comunes asociados a la parálisis facial:

1. Debilidad o parálisis en un lado de la cara

Es el síntoma más evidente y característico. Puede presentarse como:

  • Asimetría facial: el rostro pierde su simetría habitual, sobre todo al hablar, sonreír o cerrar los ojos.
  • Dificultad para realizar expresiones faciales como fruncir el ceño, inflar las mejillas, levantar la ceja o mostrar los dientes.
  • En casos severos, la mitad afectada del rostro puede parecer “caída” o flácida.

2. Incapacidad para cerrar completamente el ojo del lado afectado

Este signo se conoce como signo de Bell:

  • Al intentar cerrar el ojo, el globo ocular se desvía hacia arriba.
  • El párpado no logra cerrarse completamente, lo que expone la córnea y puede provocar sequedad, irritación o lesiones.

3. Alteración del habla y la pronunciación

Debido a la debilidad de los músculos de la boca y los labios, puede haber:

  • Dificultad para pronunciar ciertas consonantes (como la “p”, “b” o “m”).
  • Voz nasal o poco articulada.
  • Salida involuntaria de saliva al hablar.

4. Problemas para comer y beber

Los pacientes pueden experimentar:

  • Dificultad para masticar correctamente.
  • Escape de alimentos o líquidos por el lado afectado de la boca.
  • Sensación de “falta de control” sobre la comisura labial.

5. Pérdida o alteración del gusto

El nervio facial también transporta fibras del gusto desde los dos tercios anteriores de la lengua. Por ello, puede haber:

  • Disminución del sentido del gusto en esa zona.
  • Sensación de sabor metálico o alterado.

6. Dolor o sensibilidad detrás de la oreja

En algunas formas de parálisis facial, especialmente cuando hay inflamación del nervio (como en la parálisis de Bell), puede haber:

  • Dolor sordo o punzante detrás del pabellón auricular.
  • Esta molestia suele preceder a la aparición de la parálisis.

7. Hipersensibilidad a los sonidos (hiperacusia)

El músculo del estribo, ubicado en el oído medio y controlado por una rama del nervio facial, puede dejar de funcionar:

  • Esto genera una sensibilidad anormal a los sonidos.
  • Los ruidos normales pueden percibirse como molestos o incluso dolorosos.

8. Lagrimeo anormal o disminuido

  • Puede haber lagrimeo excesivo (especialmente al comer, conocido como «lagrimeo gustatorio» o síndrome de crocodilo).
  • En otros casos, la producción de lágrimas puede reducirse, generando ojo seco y riesgo de lesiones en la córnea.

9. Aparición súbita

En la mayoría de los casos, especialmente en la parálisis de Bell (la forma más común de parálisis facial periférica), los síntomas aparecen de forma repentina, en cuestión de horas.

10. Síntomas neurológicos acompañantes (en algunos casos)

Cuando la parálisis facial está relacionada con otras condiciones neurológicas (como accidentes cerebrovasculares, tumores o infecciones del sistema nervioso), pueden presentarse también:

  • Debilidad o entumecimiento en otras partes del cuerpo.
  • Dificultades para tragar o hablar.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Alteraciones visuales o auditivas.

¿Cómo diferenciar una parálisis facial periférica de una central?

Una distinción clave es si la parálisis afecta solo la parte inferior del rostro (como en lesiones del hemisferio cerebral contralateral) o todo un lado del rostro (como en la parálisis de Bell):

  • Periférica (ej. parálisis de Bell): afecta tanto la frente como la parte inferior del rostro. La persona no puede levantar la ceja ni fruncir el ceño.
  • Central (ej. infarto cerebral): afecta solo la parte inferior del rostro, pero se conserva el movimiento en la frente.

Abordaje diagnóstico y terapéutico

Contribuyen al diagnóstico etiológico de la parálisis facial además de demostrar y cuantificar el grado de afectación del nervio. Las pruebas complementarias se agrupan en las pruebas electrofisiológicas y las no electrofisiológicas.

Las primeras estarían indicadas sólo ante la ausencia de contracción voluntaria, aunque fuera mínima, ya que la abolición facial es el indicador clínico de mal pronóstico. Sin embargo, hay pacientes con parálisis completa que evolucionan favorablemente, por lo que estas pruebas más sensibles son muy útiles para determinar cuál será la evolución del cuadro.

  • Pruebas electrofisiológicas:

Se trata de un conjunto de técnicas cuya función es la de determinar los tres tipos clínicos de lesiones nerviosas que han podido producirse en la historia natural de la parálisis facial periférica. Así se puede distinguir entre una neuroapraxia (término aplicado a un bloqueo transitorio con parálisis incompleta y recuperación completa en tres a seis semanas donde la compresión es la causa más común), de una axonotmesis (denominación de la degeneración walleriana periférica del nervio y posterior recuperación de forma paulatina y lenta y posiblemente incompleta, cuya etiología también puede ser la tracción o aplastamiento). El tercer tipo de lesión sería la neurotmesis, término aplicado al corte completo de un tronco nervioso.

El tratamiento médico en un paciente con parálisis facial periférica debe iniciarse en primer lugar tranquilizando al paciente con la seguridad del diagnóstico y la explicación del pronóstico. Posteriormente los pasos a seguir son fundamentalmente tres: medidas generales de protección, corticoides y antiviriásicos, si procede. 

En cuanto a las medidas generales lo más importante es proteger el ojo de la sequedad e irritación por cuerpos extraños. Para ello durante el día el paciente debe llevar gafas oscuras, y durante el sueño se aconseja pomada protectora, pero no la oclusión del ojo. Asimismo, es importante la instilación de lágrimas artificiales en el ojo del lado afecto. Todos estos consejos van dirigidos a la prevención de la aparición de queratitis, que en caso de que se produzca precisa una detección y tratamiento precoz.