Parálisis facial en Monterrey

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¿Que provoca un espasmo facial?

El espasmo hemifacial (EHF) es un trastorno motor que se manifiesta por contracciones incontrolables tonicoclónicas y/o tónicas de los músculos inervados por el nervio facial, son intermitente y espasmódica.

Por lo general, es secundario a la compresión del nervio facial en el ángulo pontocerebeloso por una arteria o vena de la región.

Características clínicas del Espasmo Facial

Las principales características clínicas permiten el diagnóstico positivo y descartar los diferenciales.

Estas características son:

1.  Es una enfermedad del adulto y predominantemente de la 5ª década.

2.  El inicio es insidioso y sólo están afectados los músculos inervados por el nervio facial de un lado (puede haber espasmo bilateral pero el inicio y manifestaciones clínicas son asimétricas).

3.  De forma característica, los primeros músculos en afectarse son los perioculares (orbicular de los párpados) y luego hay una progresión cefalocaudal del compromiso muscular (90% de los casos).

4.  El ritmo, sitio anatómico y grado del espasmo es variable en diferentes momentos en la misma persona.

5.  Se contraen a la vez varios grupos musculares inervados por el facial, aunque estos estén alejados entre sí anatómicamente.

6.  El espasmo se agrava con situaciones estresantes y mejora con el reposo, pero no es eliminado por el sueño.

7.  No puede ser suprimido de forma voluntaria 8. Como regla general, no hay dolor.

La mayoría de las veces, las contracciones musculares se inician en el orbicular de los párpados y posteriormente se afectan de forma progresiva los músculos de la hemicara inferior.

La presentación clínica comienza con un compromiso unilateral y luego de un plazo de meses o años se afecta el otro lado. Las contracciones no son simétricas ni sincrónicas entre ambos lados.

¿Qué relación tiene un espasmo facial con la parálisis facial?

Un espasmo facial y la parálisis facial son dos condiciones distintas que pueden afectar la región facial, pero tienen causas y manifestaciones diferentes:

Aunque son condiciones diferentes, en algunos casos un espasmo facial puede confundirse inicialmente con los síntomas iniciales de una parálisis facial leve. Ambos afectan los músculos faciales, pero el espasmo facial se caracteriza por contracciones musculares involuntarias, mientras que la parálisis facial implica una pérdida o reducción del movimiento muscular debido a un daño nervioso.

Es importante diferenciar entre ambas condiciones porque el manejo y el tratamiento pueden variar significativamente. Mientras que los espasmos faciales pueden tratarse con medicamentos para relajar los músculos o, en casos severos, con cirugía para aliviar la presión sobre el nervio facial, la parálisis facial puede requerir terapia física, medicamentos antiinflamatorios y en algunos casos intervenciones quirúrgicas específicas dependiendo de la causa subyacente.

En resumen, aunque tanto el espasmo facial como la parálisis facial afectan la función facial, cada una tiene sus propias características distintivas en términos de causas, manifestaciones clínicas y opciones de tratamiento. Siempre es recomendable consultar a un neurólogo o especialista en neurología facial para un diagnóstico y tratamiento precisos.

Causas más comunes que provocan el espasmo facial

Desde el primer reporte de espasmo hemifacial, se ha planteado la causa compresiva como etiología de este. Se evidencia la compresión del trigémino y el nervio facial por arterias, venas, malformaciones vasculares y tumores del ángulo ponto-cerebeloso. 

Actualmente, se postulan dos teorías: 1. que un impulso voluntario para contraer el músculo orbicular produzca además la contracción de otros músculos (a través de las efápsis) y 2. El origen espontáneo de contracciones musculares (actividad ectópica).

Por otro lado, se plantea: Compresión del nervio donde hay una transición entre la vaina de mielina de origen central (oligodendrocitos) y la de origen periférico (células de Schwann), produce una disminución de la cobertura mielínica. 

La causa más frecuente de compresión del nervio facial es el conflicto neurovascular arterial. El vaso culpable para la mayoría de los autores es la arteria cerebelosa media.   La teoría central, plantea que hay una hiperactividad en el núcleo del nervio facial, que descarga de forma incontrolada. Esto es favorecido por la compresión sobre el nervio.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico de espasmo facial es clínico, por lo tanto, la paraclínica está destinada a poner en evidencia la causa de la compresión. Los estudios imagenológicos que tienen valor son la tomografía y la resonancia magnética de cráneo sin contraste. En la actualidad la mayoría de los autores utiliza la RM, dada su mayor definición de imágenes en la fosa posterior.

La arteriografía cerebral no es aceptada como un estudio de rutina, salvo que la RM haga sospechar una malformación vascular. En estos casos la arteriografía es de suma utilidad para caracterizar la malformación y sus relaciones.

En cuanto al electromiograma (EMG), si bien muestra alteraciones características (respuesta muscular anormal y respuesta de más de un grupo muscular frente al estímulo), no es usado por la gran mayoría de los médicos.

En la literatura consultada, se mencionan otros estudios, como los potenciales auditivos, el audiograma o el electromiograma de los músculos faciales. Los dos primeros estudios tendrían valor para comparar con otro estudio postoperatorio ya que la hipoacusia es una de las complicaciones más frecuentes de la descompresión microvascular.

Abordaje terapéutico

Es un cuadro que no pone en riesgo la vida del enfermo, pero si lo pone en inferioridad de condiciones sociales y laborales. Puede dificultar o incluso impedir actividades diarias como ver televisión o manejar un vehículo.

  • Tratamiento médico:

La droga más difundida y con la que se tiene más experiencia es la toxina botulínica. Se inyectan dosis bajas en los músculos blanco. Por otro lado, se implementa la carbamazepina que es un medicamento anticonvulsivante el cual se ha usado en el espasmo hemifacial produciendo alguna mejoría en la intensidad y en la frecuencia de las crisis.

  • Tratamiento quirúrgico:

Se realiza el procedimiento descompresivo microvascular (MDV) a través de la craniectomía. Las complicaciones y secuelas más frecuentes de la MDV por espasmo hemifacial son la paresia 

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