Qué indica el signo de Bell en personas con parálisis facial
Giovana Femat Roldán 27 de marzo de 2025 Padecimientos

La parálisis facial es una condición que puede resultar alarmante para quienes la padecen. Suele presentarse de forma repentina, provocando debilidad o parálisis en los músculos de un lado de la cara. Entre los signos clínicos que ayudan a identificar y entender esta afección se encuentra el Signo de Bell, una manifestación común que aporta información valiosa tanto para el diagnóstico como para el seguimiento del paciente.
¿Qué es el Signo de Bell?
El Signo de Bell es una respuesta involuntaria que ocurre cuando una persona con parálisis facial intenta cerrar los ojos. Debido a la debilidad de los músculos faciales, el ojo afectado no logra cerrarse completamente. Como resultado, el globo ocular se desplaza hacia arriba y hacia afuera, dejando visible una porción blanca del ojo (la esclerótica). Este movimiento es automático y se debe a un mecanismo de protección natural del ojo, que intenta evitar la exposición de la córnea al medio ambiente.
Este signo fue descrito por primera vez por el médico escocés Sir Charles Bell en el siglo XIX, y desde entonces ha sido una herramienta clínica fundamental para identificar disfunción del nervio facial (también conocido como séptimo par craneal).
¿Por qué aparece el Signo de Bell?
El nervio facial controla los músculos responsables del movimiento facial, incluido el cierre de los párpados. Cuando este nervio se ve afectado, como en el caso de la parálisis facial periférica, los músculos encargados de cerrar el ojo (principalmente el músculo orbicular de los párpados) pierden fuerza o quedan completamente inactivos.
Cuando una persona intenta cerrar los ojos, pero los músculos del lado afectado no responden correctamente, el organismo activa de forma refleja el movimiento ascendente del globo ocular. Esta es una estrategia del cuerpo para proteger la córnea, que es muy sensible y puede lesionarse fácilmente si queda expuesta al aire y a partículas del ambiente.
¿Qué indica el Signo de Bell en la parálisis facial?
La presencia del Signo de Bell es un hallazgo típico en casos de parálisis facial periférica, como la parálisis de Bell, que es la causa más común de esta afección. No obstante, también puede observarse en otras condiciones que afectan el nervio facial, como infecciones (por ejemplo, herpes zóster), traumatismos craneales, tumores o enfermedades neurológicas.
Es importante saber que el Signo de Bell no causa dolor ni representa un peligro por sí mismo. Más bien, es una señal que alerta al médico de que existe debilidad o daño en el nervio facial.
Este signo también ayuda a diferenciar entre distintos tipos de parálisis facial. Por ejemplo:
- En la parálisis facial periférica, el Signo de Bell suele estar presente.
- En la parálisis facial central (como la que ocurre en algunos accidentes cerebrovasculares), los músculos alrededor del ojo pueden seguir funcionando bien, y por tanto no se observa el Signo de Bell.

¿Cómo se diagnostica?
El Signo de Bell es detectado fácilmente por un profesional de la salud durante la exploración física. El médico pedirá al paciente que intente cerrar los ojos con fuerza. Si uno de los ojos no se cierra por completo y el globo ocular se desvía hacia arriba, se considera un signo positivo.
Este signo, junto con otros síntomas como la asimetría facial, la dificultad para sonreír o fruncir el ceño, la caída de la comisura labial y la ausencia de movimiento en la frente, ayuda a confirmar el diagnóstico de parálisis facial periférica.
¿Cómo afecta el Signo de Bell la vida diaria del paciente?
Aunque el Signo de Bell es en sí solo una manifestación visible del daño neurológico, puede traer consigo complicaciones indirectas si no se cuida adecuadamente. Al no poder cerrar completamente el ojo afectado, la superficie ocular queda expuesta. Esto puede provocar:
- Sequedad ocular
- Irritación
- Lagrimeo constante
- Infecciones oculares
- Úlceras en la córnea
Por eso, es fundamental proteger el ojo durante el periodo de recuperación de la parálisis facial. Algunos cuidados recomendados incluyen:
- Aplicar lágrimas artificiales para mantener el ojo húmedo.
- Utilizar pomadas oftálmicas durante la noche.
- Colocar un parche ocular suave al dormir o al estar expuesto al viento.
- Usar gafas de sol para proteger de la luz solar directa.
¿El Signo de Bell desaparece?
Sí, en la mayoría de los casos, el Signo de Bell desaparece gradualmente a medida que se recupera la función del nervio facial. Esto suele ocurrir en las semanas o meses posteriores al inicio de la parálisis, dependiendo de la causa subyacente y de la respuesta al tratamiento.
En los casos leves de parálisis de Bell, muchas personas se recuperan completamente en un plazo de 3 a 6 meses. Sin embargo, cuando la parálisis es más severa o cuando hay otras enfermedades involucradas, la recuperación puede ser parcial o tomar más tiempo.
Terapia para parálisis facial
La terapia para la parálisis facial es un enfoque integral diseñado para abordar las dificultades físicas y emocionales asociadas con la pérdida de control muscular en la cara. Esta condición, también conocida como parálisis de Bell, puede deberse a diversas causas, como infecciones virales, trauma o problemas neurológicos.
Abordaje de Neurocenter
- Primera Fase:
Para iniciar con la terapia, el paciente debe colocarse en una posición cómoda, mientras el fisioterapeuta prepara el equipo con el que se aplicará la primera fase de la terapia.
Posteriormente se coloca uno de los electrodos del equipo en la mano del paciente, y el otro en una zona del cuerpo del fisioterapeuta, quien con sus manos empieza a realizar movimientos ascendentes sobre el área del rostro afectado, yendo del centro hacia afuera.
- Segunda Fase
Una vez concluida la primera fase, se retiran ambos electrodos y se inicia con el masaje facial sobre la zona afectada de la cara, realizando pequeños golpeteos con la yema de los dedos para estimular la musculatura, aumentando su tono y favoreciendo el aporte sanguíneo.
- Tercera Fase
Finalmente, pasamos a la reeducación muscular, la cual se realiza frente a un espejo para que el paciente aprecie la simetría de los ejercicios de manera asistida sobre puntos específicos de cada músculo, siempre cuidando no fatigar la musculatura.
