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¿Cuál es el Tratamiento del espasmo hemifacial?

El espasmo hemifacial es un trastorno neurológico que afecta a los músculos de un solo lado de la cara, causando contracciones involuntarias y repetitivas. Estas contracciones pueden variar en intensidad, desde un leve parpadeo hasta movimientos más pronunciados que afectan a toda la mitad de la cara. Aunque generalmente no es doloroso, el espasmo hemifacial puede ser debilitante y afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen, tanto a nivel físico como emocional. A continuación, te platicaremos más acerca de porqué ocurre el espasmo hemifacial y cuáles son las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué es el espasmo hemifacial?

El espasmo hemifacial suele comenzar con contracciones intermitentes del músculo orbicular de los párpados y, con el tiempo, puede extenderse a otros músculos faciales del mismo lado, incluyendo los músculos de la boca y el cuello. Aunque la causa exacta no siempre es clara, en muchos casos se debe a la compresión del nervio facial (nervio craneal VII) por vasos sanguíneos cercanos, lo que provoca irritación y la consiguiente activación involuntaria de los músculos faciales.

Además de las causas vasculares, otras posibles etiologías incluyen lesiones nerviosas, tumores, y enfermedades desmielinizantes. El diagnóstico se realiza principalmente a través del examen clínico, idealmente por un neurólogo, aunque a veces se utilizan técnicas de imagen como la resonancia magnética para identificar si hay alguna lesión vascular como causa subyacente.

El tratamiento del espasmo hemifacial se adapta a la severidad de los síntomas y a la causa subyacente cuando esta se conoce. Las opciones de tratamiento abarcan desde métodos no invasivos hasta intervenciones quirúrgicas.

Toxina botulínica (Botox)

Las inyecciones de toxina botulínica tipo A (mejor conocido como Botox por la principal marca empleada) son el tratamiento más común y efectivo para el espasmo hemifacial. La toxina botulínica bloquea la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular, impidiendo la contracción muscular. Este tratamiento se administra en los músculos afectados mediante inyecciones directas y suele repetirse cada tres a seis meses, ya que sus efectos son temporales. Este tratamiento debe ser aplicado por un neurólogo con experiencia en este tipo de tratamientos.

La mayoría de los pacientes experimentan una notable reducción de los espasmos después del tratamiento con la toxina botulínica, mejorando significativamente su calidad de vida. Sin embargo, los efectos secundarios pueden incluir debilidad temporal en los músculos faciales inyectados, caída del párpado (ptosis) y, en raras ocasiones, una reacción alérgica.

Medicamentos

En algunos casos, se pueden usar medicamentos para controlar los síntomas del espasmo hemifacial. Estos incluyen:

·   Anticonvulsivos: Medicamentos como la carbamazepina y el clonazepam pueden ayudar a reducir los espasmos musculares. Actúan estabilizando la actividad eléctrica del cerebro y los nervios.

·   Relajantes musculares: Los relajantes musculares como el baclofeno pueden ser útiles en algunos pacientes. Estos medicamentos ayudan a disminuir la rigidez y las contracciones musculares.

A pesar de su utilidad, los medicamentos suelen ser menos efectivos que las inyecciones de toxina botulínica y pueden presentar efectos secundarios como somnolencia, mareos y problemas de coordinación.

Cirugía

Para los pacientes que no responden adecuadamente a las inyecciones de toxina botulínica o a los medicamentos, la cirugía puede ser una opción viable. La descompresión microvascular es el procedimiento quirúrgico más comúnmente utilizado. Durante esta intervención, un neurocirujano coloca un pequeño separador entre el nervio facial y los vasos sanguíneos que lo comprimen, aliviando la presión sobre el nervio y reduciendo o eliminando los espasmos.

Aunque la cirugía tiene una alta tasa de éxito, no está exenta de riesgos. Los posibles riesgos incluyen daño al nervio facial, pérdida auditiva y complicaciones relacionadas con la anestesia. Por esta razón, la cirugía suele considerarse solo después de que otros tratamientos han fallado.

El tratamiento del espasmo hemifacial requiere un enfoque individualizado, adaptado a la gravedad de los síntomas y a las necesidades específicas del paciente. Las inyecciones de toxina botulínica representan el tratamiento más común y efectivo, mientras que los medicamentos y la cirugía ofrecen alternativas viables en casos más complejos. Es fundamental que los pacientes trabajen en estrecha colaboración con sus médicos para encontrar el tratamiento más adecuado y mejorar su calidad de vida.

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